Opinión
Zlatan Ibrahimovic dijo ayer que se siente jugador del Barça y no quiere irse. Una declaración que, aunque parezca un tópico, merece ser tomada en consideración. El delantero sueco le está diciendo al entorno que quiere triunfar en el Camp Nou, que no baja los brazos pese a que en el último tramo de la temporada pasada dejó una preocupante imagen, quizás llevado por la desmotivación de no saberse titular. Aspectos extradeportivos al margen que puedan aconsejar su marcha, al aficionado azulgrana no se le puede privar la oportunidad de ver juntos a Ibrahimovic, Messi y Villa. Una delantera que despertaría auténtico terror en los rivales. A Zlatan, el mismo que derrotó a Madrid y Espanyol y marcó dos goles al Arsenal en Londres, no se le ha podido olvidar el buen fútbol. Ayer empezó su cambio