El Barça que ayer voló a Noruega y que, por tanto, estrenó el proyecto 2010-2011 se va a parecer muy poco al que veremos durante toda la temporada. Es lo que tiene el año mundialista y la escalonada incorporación de los cracks internacionales. Que Bojan, con tres años de antiguedad, se convierta en un veterano con galones ante 14 jugadores del filial resultó curioso y, sin duda, llamativo.
Fue un primer viaje con caras nuevas, y no sólo por esta legión de canteranos que Pep se llevó a Oslo para rellenar el primer equipo. Debutaba el vicepresidente deportivo Josep Maria Bartomeu y los también directivos Jordi Mestre y Pilar Guinovart. A partir de ahora, la nómina de dirigentes en los desplazamientos se reducirá ostensiblemente. Será de dos o máximo tres, al contrario de los cinco o seis de la etapa Laporta. El presidente Sandro Rosell, incluso, espaciará su presencia. La austeridad se impone en el campo y en los despachos.
También se estrenó el director deportivo, Andoni Zubizarreta, que lo será oficialmente hoy después de su tardía presentación. Zubi debuta de nuevo porque ya lo hizo de blaugrana siendo jugador en 1986. Hace nada menos que 24 años. De momento, lleva un mes trabajando. Si el miércoles mantuvo una cumbre en La Masia con su equipo de colaboradores, ayer realizó en apariencia un desayuno de trabajo con Raúl Sanllehí, el director de fútbol, antes de subirse al avión. Quizá departieron sobre el viaje de Cesc a Londres y la nueva postura de fuerza del jugador. Quien sabe. Carlos Busquets, el entrenador de porteros, también hacía su puesta en escena.
Los trajes y las corbatas contrastaban con el nuevo kit de viaje que la firma Nike entregó a la plantilla. Un polo azul cielo, unas bermudas a cuadros del mismo color pero más intenso y unas deportivas. Todos iban rigurosamente vestidos con la marca que patrocina al equipo. Bueno, todos no. Pep llevaba una moderna camisa a cuadros roja que ya exhibió en rueda deprensa. Adriano sí se enfundó su nueva equipación. El brasileño, el único refuerzo que entrena por ahora, se juntó con Maxwell e Ibra, que ejercieron de anfitriones. A los tres se les vio bromear ostensiblemente. Como a la corte de jugadores del filial que, provistos de mil y una revistas, trataron de hacer más llevaderas las tres horas largas de vuelo. Les 'acompañó' nada menos que Sara Carbonero. La portada de Hola con una fotografía de la popular periodista de Tele 5 y novia del madridista Iker Casillas estaba encima de uno de los asientos libres.
A primera hora de la manaña, la expedición del Barça abandonó la Ciudad Condal envuelto en una temperatura ambiente cálida que, por lo pronto que era, casi superaba los 28 grados y fue recibida en Oslo por una fina capa de lluvia, unos nubarrones feos y un termómetro incapaz de pasar de los 18 grados. Fue sólo el primer impacto. El segundo es que la llegada azulgrana no levantó expectación. Bueno, tres aficionados noruegos, uno con la camiseta de Messi, se acercaron al aeropuerto de Gardermoen pero tarde